9 ene 2011

No lo intenten. No lo hagan.


Me río yo de los Cristianos si todos son como tú.

Otra vez vuelvo a no entender nada, la sociedad, y más el individuo en sí, son completamente ajenos a mí.
No puedo llegar a entender, no cabe en mi cabeza, a las personas que son intolerantes, a las que juzgan y prejuzgan antes de ni siquiera decir hola.
- "¿Yo? A ése ni la hora, ¿no has visto cómo va?"

Sí, es cierto, no pequen también y me tachen tan pronto de hipócrita.
Yo también lo hago.
Pero en contadas ocasiones, y porque a las dos de la madrugada un señor de ropa sucia que grita obscenidades al aire no da muy buena espina.
Pero no llego a entender como se puede ser así con todo el mundo, bueno, perdón, con todo el que no lleve una bonita corbata o un bonito bolso de Burberry y tenga un bonito Mercedes aparcado en la puerta de su casa.

Odio que por vestir de negro, escuchar música rock o porque mi grupo de amigos tenga una forma peculiar de vestirse (¿quién dice qué es normal y qué no?) nos llamen de todo, desde raritos (cosa que me gusta, sí, soy rara, y orgullosa me hallo de ello) hasta delincuentes o drogadictos.
Señoras y señores, madres y padres que al igual que los míos (sí, lo de los Cristianos venía por algo) intentan alejar a sus hijos de estos ambientes, tengo algo que decirles:

No lo hagan.

Todos pretendemos llevar a nuestros seres queridos por el que creemos es el buen camino.
Vale, de acuerdo, hasta ahí todo bien, no sé, exigir estudios mínimos, hablar correcta y educadamente, el respeto hacia los demás...en fin, lo básico.
Pero una cosa es crear a una persona, y otra muy distinta es dirigir toda su puñetera existencia, joder, que algunos ya somos mayorcitos.
Hay de todo en este mundo, rock, chill out, flamenco, reggae, marcas caras, cordones de oro, rastas y botas reforzadas con tachuelas.
Pueden drogarse o no, pueden robar o no (por muy forrados que estén algunos también existe la cleptomanía o el simple hecho de ser gilipollas), pueden ser buenas personas o no, y pueden intentar persuadirte, o no.

El caso es, que si en tu círculo de amistad son todos rateros, yonkis y adustos...bueno, tú lo has elegido, y si eres fuerte, y son buenos contigo... ya es cosa tuya.
Y sino, pues eso que te llevas.
Pero, si son buenas personas, ¿qué más da como adornen su forma de ser?

Señoras y señores, madres y padres:

Vosotros elegís sus juguetes, su colegio, sus zapatos...
Ellos eligen de quién quieren rodearse.
Puede salirles bien, como es mi caso hasta el momento (pese a todas las quejas de mis respectivos progenitores) o puede salirles mal.

Ellos deciden, Ellos valoran, Ellos crecen.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como amiga tuya he de decirte...¿me estás llamando yonki? R.

Mrs. Freeman dijo...

Por supuesto.
Jajajajajajaja