1 oct 2011

Gafas.

Está claro que aquí vamos a hablar de gafas...y de gafar.

Tenemos aquí, cierta señorita y yo, una perniciosa tendencia a escribir sobre las gafas que nos rodean.
¡Sí!, sobre las gafas.
¿Perniciosa?...
Claro está, porque se acaban gafando.

Extraño juego de palabras éste.

Les explico:
A lo largo de vuestras vidas, compañeros miopes, os iréis encontrando con buenas, y malas gafas.

Gafas de tipo 1:
Son aquellas que te revelan el universo.
Y su típico "mamá, mamá, yo 'me' pensaba que el mundo se veía así", a tus tiernos escasos años.
Con ellas descubres millones de cosas...que hacer, que decir, que pensar, que ver.
Pero lamentablemente la miopía aumenta con los años, y aunque las guardas, tienes que comprarte otras nuevas.

Gafas de tipo 2:
Una vez todo destapado, es hora de explorar.
Éstas ya te vienen a una edad algo más avanzada, incluso ya entrada la adolescencia.
Con ellas indagas e investigas, y pruebas y experimentas con un montón de cosas.
Probablemente en algún aparatoso intento de averiguar si puedes subirte a lo más alto de un bloque de 11 pisos las acabes rompiendo, o quizás ellas decidan dejar de ayudarte y tirarse desesperadamente al abismo.
Y a diferencia de las anteriores, a éstas ya no les tienes tanto cariño, a no ser que sean muy, muy guays, pero es probable que no las conserves.

Gafas de tipo 3:
Pasada la pubertad tienes una miopía considerablemente estable.
Llegas a un punto en el que necesitas seguridad a la hora de buscarte tus nuevas lentes, puesto que esperas que estén contigo bastantes años, a pesar de los cambios de fundas.
Buscas un modelo bonito, cómodo, que no se rompa ni al que se le aflojen los tornillos...de esos que no tienes que decir "es que son estas gafas, que no me dejan ver".
Incluso la mayoría de las veces simplemente aparecen ante tus ojos.
Y dices: "me encajan perfectamente, éstas sí son para mí".

Pero siempre en la vida tenemos algunas gafas de tipo 4:
De éstas que tardas meses, ¡incluso años! en encontrar.
Te las compras con ilusión, las mimas, las limpias, las envuelves en su preciosa y aterciopelada toallita, las miras fijamente durante todo el camino a casa, te emocionas y cuando te las pones y menos te das cuenta...:
¡Maldita sea!, ¡te aprietan!.
Te dan dolor de cabeza, te duelen las orejas. ¡Te aprietan la nariz hasta conseguir que no respires!.
Y es ahí cuando te das cuenta: "No debí comprármelas".
Pero no las puedes devolver porque, muy a tu pesar, en el trayecto a casa les cogiste cariño.
Así que, en fin...te toca soportarlas...
Curiosa relación amor-odio con tus propias gafas.
Te miras al espejo: "Leches, si es que me sientan bien", pero con el tiempo te dejan marcas en el tabique nasal.
Éstas generalmente acaban dándote algún disgusto, y decides guardarlas en el cajón más inaccesible de toda tu casa, donde puedas recordarlas con cariño, pero lo suficientemente lejos como para que no repten por tu cuarto, trepen por tu cama y acaben alcanzándote.

Mi consejo es:
Elígelas con cuidado, no es necesario que destaquen estéticamente, ni siquiera que sean bonitas...Tan sólo que puedan ofrecerte lo que necesitas, y acompañarte en la madurez.
Que aunque sean 3D y tu globo ocular capte 4D quieras seguir con ellas.
Que acaben siendo parte de ti mismo, y que las extrañes cuando uses lentillas nuevas, o andes cegato por la vida.

Y si eres gafe y todas te salen rana...:
¡Opérate de la vista y a la mierda con todo!

28 ago 2011

Auxilio felino.


Oigo otra vez ese llanto agudo en la lejanía, pidiéndome ayuda, y apenada por su ahogo me dirijo hacia él.
Estoy frente a la entrada, los sollozos salen desde debajo de la puerta, mientras sus suaves uñitas rasgan una esquina de la madera.


Hace una semana, mientras iba de camino a casa, advertí cómo un hombre se acercaba al vertedero con una caja de cartón de la que procedía uno de los más tristes lamentos que había escuchado en años.
Se introdujo en un laberinto de basuras y desechos, entre los plásticos y el vidrio, y allí la dejó.
No podía decirse que inundase aquel lugar el mejor de los olores, pero en cuanto vi salir a ese extraño señor, me acerqué; esa vocecilla me llamaba.
Deshice la maraña de cartón y topé con dos enormes y verdes ojos, rodeados de un aterciopelado blanco y canela.
Era preciosa.
Miré alrededor por si había alguien dispuesto a reclamarla, puesto que mi casera no permite mascotas, pero no vi a nadie, así que decidí envolverla en mi chaqueta y llevármela.

Poco antes de subir al piso, bajo las escalerillas, opté por meter a esa bola de pelo en la mochila, de forma que nadie me pudiese ver entrar con ella.
Las primeras horas en casa ni siquiera se movió.
La dejé durmiendo en una cestita de mimbre que solía usar para colocar la fruta, mientras preparaba la mesa del almuerzo, y salí un segundo a coger unos apuntes que olvidé en la sala.
La conmoción no fue pequeña al entrar de nuevo al comedor: se había comido mi comida, desparramando todos los restos sobre la mesa y el suelo, se había bebido mi agua y ocupado mi puesto, había tirado un par de vasos, dejando con la comida una mezcla de cristales, había deshilachado los cojines de las sillas, arañado el barniz y volado todas las servilletas cayendo empapadas sobre el nuevo color del pavimento.
Se subía en todas partes: en la encimera, en el sofá, en el lavabo, en la cama, en las estanterías, en las ventanas, por las cortinas y hasta por mis piernas...¡si por ella fuese se habría subido hasta a la copa de los árboles!
Era un caos total, y se iría por donde había venido. Así que fui a por una vieja caja de zapatos, dispuesta a meterla y regalársela al primero que pasase...
Y entonces fue cuando la vi, ahí, en la sala, sobre mi taburete de negro cuero, inclinada, jugueteando y tocando las teclas del piano, mirándome con esos ojos como lunas llenas.
No había duda de que se quedaría conmigo.

Pasamos la tarde jugueteando con pedazos de telas viejas que sobraron de haber cosido los almohadones de la sala.
Se hizo a mí enseguida, me seguía a todas partes.
Ya tenía su propio rinconcito, bajo el hueco de la escalera. Le coloqué mantas, un tazón de agua y un plato de jamón cocido.
Se acomodó y cayó rendida, así que aproveché para salir a hacer unas compras rápidas.

Vuelvo y oigo otra vez ese llanto agudo en la lejanía, pidiéndome compañía, y buscando lo mismo me dirijo hacia él.
Estoy frente a la entrada, los sollozos salen desde debajo de la puerta, mientras la llave rasga y abre la cerradura.

Me tumbo en el sofá y me sigue, la cojo y me la pongo en el pecho, ella se acurruca y ronronea agradecida.
Nos miramos mientras vuelve a caer en un plácido sueño.
Bienvenida a casa, Thelma.

9 ago 2011

Valentía.

- Haría ésto más fácilmente si tuviera encima unas copas de más - dijo ella.
- ¿Y qué crees que conseguirías con éso? Hacer el ridículo, nada más.
No demostrarías que eres fuerte, ni que puedes afrontar lo que venga.
Sólo parecerías una pobre exánime, como una marioneta controlada por los desvaríos del alcohol.
- Me da igual, ya no lo soporto, pero tampoco me atrevo, no tengo valor.
- Claro que lo tienes.
- Tengo ganas, muchas, pero sólo la idea de dar un paso hacia delante lo que me da son ganas de vomitar.
- Hazlo.
- No puedo...
- Está bien, adiós.
- ¿Qué haces?
- Irme. No voy a quedarme a ver cómo te deshaces.
No pienso cruzarme de brazos y contemplar cómo te pulverizas.
- ¿¡Y qué pretendes que haga!?
- ¡Levantarte, joder!, sólo levantarte.
Es hora de que dejes de estar tirada en el suelo que el resto del mundo pisa y entierra. Es hora de erguirse hasta que los demás te parezcan pequeños.
- Espera a que vuelva.
- Eso no lo dudes.

Cuando ser valiente es lo único que basta...merece la pena intentarlo.

2 ago 2011

...

Mi imaginación está vacía.
Hace semanas que su fruto cayó al suelo.
El otoño llegó antes de tiempo...

21 jun 2011

Irónico, ¿eh?.


Hace unas semanas alguien me pidió que escribiese sobre bombillas...
Y sobre el amor.
Y bueno...¿qué narices se me puede ocurrir al pensar en eso? Es complicado.
Seguramente me daría para páginas y páginas sobre la elaboración y el funcionamiento de las bombillas, y otras tantas más sobre los síntomas más básicos y comunes del amor, aunque, por improbable que parezca, son ambas bastante parecidas.
El amor, en general (no sólo el "romántico" de ay, ya llevamos 6 meses, ay, me ha regalado una alianza), te llena de luz, te hace ver, ciegamente, con más claridad.
Por más ínfimo que sea, el simple hecho de apreciar a alguien como para querer tenerle en tu vida, ilusiona.
Pero claro, como todo en esta vida, se deteriora, se quema, y acaba por extinguirse...
También, y ésto es bastante común, las personas tienden a jugar con ellos: ahora sí, ahora no, ahora te enciendo, ahora te apago.
Y nuestra mente es el interruptor por el cual terminan provocando que nuestra bombilla se funda, y que toda esa incandescencia que desbordábamos, se ahogue.
Si ya no da luz, la cambias...si ya no te quiere, también.

Las bombillas iluminan, y cortan; El amor llena, y duele.

2 jun 2011

Hablando de arcoiris...

Parece que ya empieza el verano.
Ha llegado con una gran noche, entrando por la puerta grande, sin ser apenas nada.
Siempre me es necesario pasar un día de éstos para poder apreciar realmente lo bien que me siento.
Lo afortunada que soy.
No todo es negro, ni siquiera gris...en esta época del año, para mí, todo comienza a ser de colores. Irónico, ¿eh?.
Pues bien, anoche, entre la penumbra, empezó a surgir lo que será el inicio de todas esas futuras tonalidades.
Con sudadera o sin camiseta, con tinto, tabaco, o tan sólo una charla...
con bailes, con risas, con bromas.
Con ellos.
Con tan sólo pasear, o tumbarnos junto al mar...con que me den una sonrisa, un abrazo, o la mirada cariñosa que necesito.
Me faltan muchas cosas, sí, pero con lo que tengo, lo tengo casi todo.

23 may 2011

Vendo mi voz.

Y doblas la esquina, y la vida te da una segunda oportunidad.

Dos mil once. Varón. Cincuenta y tres años. Nacido en Brooklyn, Nueva York.
Ex-alcohólico, ex-drogadicto, sin-techo. Limpio desde hace dos años.

Mil novecientos setenta y dos. Ted Wadlow. Tenía catorce años.
Su instituto programó una excursión para visitar la radio local, cosa que a Ted le apasionaba verdaderamente puesto que siempre había admirado esa profesión.
Los alumnos llegaron, y el profesorado les presentó a Raymond Joel Loosle, el muy bien conocido locutor; a pesar de su humilde puesto en aquel pequeño negocio.
Cuan grande fue la sopresa del chico cuando descubrió un físico que para nada correspondía al que él asociaba con la voz del increíble R.J Loosle.
Así que se acercó haciéndose hueco entre sus compañeros y le comentó la causa de su embebecimiento.

Señor Loosle, me llamo Ted, vengo con el colegio de secundaria Patrick Keiler, admiro mucho su profesión y a usted, ¿le importaría que charlásemos un rato? - inquirió tan educadamente como siempre, mientras en sus ojillos negros brillaba la ilusión.
- Por supuesto que no, hijo, dime, ¿de qué quieres hablar? - dijo con su típica voz tantas veces escuchadas en los anuncios de chicles Nelter's.
- Pues verá, al escucharle por la radio...siempre imaginé a un señor bastante alto y moreno..., no sé, como el típico jugador de baloncesto, pero...
- ¿Pero te has quedado de piedra al encontrarte con un enano panzón de pelo cano?...
Ted quedó en sinlencio, azarado, sin saber qué responder.
- Verás, Ted, te diré una cosa: La radio es el ineludible teatro de la mente, no olvides, chico. En la radio, todo es posible. - Y calló esperando respuesta.

Ted también calló, se dijo a sí mismo que no podría ser actor, lo que siempre le habría gustado, pero la voz es algo que podría entrenar y perfeccionar, y estaba dispuesto a lanzarse de lleno a ese mundo.
Y estudió para ello. Años más tarde ya estaría empezando su carrera como comentarista en un programa de música soul.
Nada extraordinario para empezar, lo que pudo encontrar: horas interminables, salario basura, y una planta seca desde hacía ya mucho sobre la mesa de grabación.

- Ah, joven Ted, ¡bienvenido seas a nuestra humilde morada! - dijo amablemente su nuevo jefe.
- Ganas tengo de empezar ya, señor, hacía mucho que no estaba tan nervioso... - contestó mientras secaba el sudor de sus manos sobre sus pantalones.
- No te preocupes, muchacho, cuando trabajas en algo que te apasiona tanto como a ti este oficio, ¡no supone el más mínimo problema! - intentaba animarle.
- Gracias, jefe, prometo hacer incluso más de lo que pueda. - afirmó sintiéndose más que realizado.

Mil novecientos noventa y tres. Ted ha tenido anteriormente problemas en su vida, con su trabajo y con el alcohol, lo que le hace caer de lleno en las drogas hasta que es despedido, y el banco, a falta de ingresos por parte de éste, decide dejarle en la calle.
Esta desagradable trayectoria le lleva a verse envuelto en acusaciones de robo, posesión de narcóticos, falsificación e incluso acaba con una citación por pederastia (de la que luego fue resuelto inocente) y por consiguiente le son impuestas dos condenas de tres y dos meses, que deberá cumplir en la prisión de McFarland en Queens, Nueva York.
Estaba casado y ya era padre de ocho hijos cuando ésto ocurría, pero la que era su esposa, harta de todo, optó por separarse de él.

- Lilliam, cariño, sé que os hago daño a ti y a los niños, pero ésto es más fuerte que yo, me atrapa...Yo os quiero y moriré si no os tengo, sería mi perdición...no me hagas esto... - le suplicaba abatido mientras ella lloraba con la frente apoyada en sus brazos, sobre la mesa.
- No empieces con eso otra vez, por Dios, estás acabado, ¡estamos arruinados!, ¿qué pretendes darle de comer a tus hijos?, ¿eh?...¡contéstame!... - se irguió en la silla, disgustada.
- Cariño, te lo ruego...
Lilliam cesó de llorar. Decidida, se secó las lágrimas y comenzó a correr por la casa, recogiendo todas sus pertenencias, mientras él le seguía.
- Ted, esta vez hablo completamente en serio. Llevo más de cuatro años esperando a que éso sea cierto. Ya no importa lo que hagas, ni importa lo que digas. ¡Si ya no tenemos ni donde vivir, por Dios!...Nos vamos. Recogeré nuestras cosas y pasaré a por los niños cuando salgan del colegio. - aseguró ella, más convencida que nunca, mientras se le partía el corazón.

Dos mil tres. Hacía diez años que vivía en la calle. Diez años que no veía a sus hijos ni a la que era su mujer. Y más de veinte que no sabía nada de su madre.
Su poca fuerza de voluntad no le llegaba mas que para levantarse por las mañanas y abrir un cartón de vino, o ganarse un dinerillo que se gastaría en un trozo de pan y en prepararse algo con lo que saciar el vicio.
No se conocen muchos detalles sobre esta avinagrada época de su vida.

Dos mil diez. Lleva dos años sin consumir ningún tipo de estupefacientes. Intentando bravamente dejar el alcohol.
Busca trabajo. Intenta salir adelante de todas las maneras que le son posibles. Han sido muchos años de sufrimiento, muchos años de desidia, y ya está más que cansado. No quiere seguir teniendo esa vida.
Continúa viviendo en la calle, como todo este tiempo atrás desde que prácticamente quedó sin nada, entre cartones, entre miseria, con un sólo colchón apulgarado como compañero, bajo una lona de plástico, al margen de una carretera a las afueras de Verona en Nueva Jersey, Nueva York.
Allí le ven a diario, ofreciendo servicios a los itinerantes, con un cartel en el que reza: "Tengo el don de la voz dado por dios. Soy un ex-anunciante de radio que ha caído en tiempos difíciles. Por favor, cualquier ayuda será gratamente apreciada. Gracias y que Dios le bendiga".

- Eh, mira lo que dice el cartel de ese hombre..."tengo el don dado por Dios de una gran voz"...¡vamos a escucharle! - le propuso Chris, que conducía, a su amigo, que iba grabando el viaje.
Se apartaron a un lado de la carretera, dispuestos a darle tiempo y propina a Ted, que nada más verles bajar la ventanilla se acercó a ellos.
- ¡Cuando no escuchas nada más que lo mejor, estás escuchando la "Magic 98.9"!...Muchas gracias... - les exclamó a los chicos, mientras se alejaba, para dejarles seguir su camino.
- Oh, vamos, dinos algo más, ¡suenas como un locutor de verdad, tío!, vamos a subir ésto a internet... - le contestaron al escucharle.
- ¡Y regresaremos con más, después de estas palabras!...¡No olviden que mañana a primera hora es su oportunidad para ganar un par de boletos para ver a este maravilloso grupo de jazz en un concierto en vivo!...Dios se lo pague. - agradeció Ted a los chicos, mientras recibía su propina y marchaban.

Dos mil once. Ted tuvo suerte. Mucha.
Los chicos de aquella autopista colgaron el vídeo en internet, éste llegó a manos de un periodista de renombre que estaba convencido de entrevistarle. Salió a la calle y compartieron una conversación sobre cómo había llegado hasta ahí, cuál fue el detonante y hablaron, por supuesto, de su voz.

- Buenas tardes. Hemos sabido que lleva muchos años viviendo en la calle, y que para ganarse la vida vende usted su voz...¿es que antes trabajaba con ella?, ¿era cantante o trabajaba a costa de ella?... - preguntó el periodista sin ningún tipo de escrúpulos.
- Sí, hace muchos años llegué a trabajar como anunciante en la radio...Fue algo que siempre quise hacer. Por malas elecciones he acabado viviendo así...no tengo otra forma...
- Dígame, ¿cómo es que ha acabado así?.
- ...Fui criado en Brooklyn, Nueva York, cuando tenía catorce años escuché a R.J Loosle, un locutor de nuestra radio local, y en un viaje escolar fui a conocerlo...No se veía para nada como sonaba, así que me acerqué, le pregunté por eso y me dijo: La radio es el ineludible teatro de la mente, y eso me convenció para que decisivamente quisiese acabar siendo uno de ellos...Pero después las drogas y el alcohol, y otras cosas, se hicieron parte de mi vida... - confesó Ted, conmovido.
- ¿Y por qué no decide cambiar de vida y salir de este mundo?... - continuó el interrogatorio.
- Llevo dos años limpio, e intento poner mi vida en orden. Tengo la esperanza de que alguien en una cadena de televisión o radio diga "eh, necesito tu voz"...o...cualquier cosa, de eso se trata. Amo la radio... - concluyó desahogado.

Desde entonces, grandes empresas no han cesado de ofrecerle distintos empleos a Ted, desde locutor, anunciante, presentador, tener su propio programa e incluso su propia película.
Y parece ser que esa buena racha continuó, puesto que logró dar con su madre, Abigail Wadlow, que ya contaba con noventa y tres años de edad, y con casi todos sus hijos.

Hoy por hoy, Ted sale del trabajo como locutor del que tanto había soñado disfrutar otra vez, vive con su hija menor, y da gracias contemplando feliz el techo del dormitorio de su nueva casa.



...*Basado en hechos reales*...

"Hoy por hoy, y por desgracia, pocos tienen suerte, a otros les llega tarde, y a la mayoría es probable que nunca les llegue; pero si desisten, siempre habrán formado parte de ese tercer grupo".

18 may 2011

*Onomatopeya de fastidio*

Supongo que la publicación de ciertos textos en este blog ha hecho que le tome un poco de adversión (será que no quiero regodearme en mis propias "desgracias") a una página que antes realmente me agradaba y a la que dedicaba mucha ilusión.
Eso, sumado a una enorme escasez inspirativa, me ha llevado a prácticamente abandonarlo, y es algo que no quiero que ocurra.
También es cierto que tengo un proyecto entre manos del que no sé qué saldrá, pero no es excusa.
Cada vez que abro el blog acabo cerrándolo hastiada al ver como, pese a atesorar (cuánto cariño le tengo) las mismas entradas, va quedándose vacío.
No sé qué hacer.
No quiero borrarlos, y, aunque sería una gran solución, sentiría como que, para colmo, retrocedo.
Me digo: "bueno, venga, inventémonos una bonita historia", y segura estoy de que podría, pero apenas queda en meras intenciones.
Me insisto: "ah, podría hurgar en algo que me haya pasado y que deba reflexionar", y aseguro que en ese aspecto estoy bien cubierta.
Y, como de costumbre en casos de emergencia, leo de todo a todas horas (aunque también es por puro gusto), para que algún párrafo interesante suscite algunas ideas sobre las que sacar algo.
Pero, dios santo, ¿¡por qué no puedo!?.
Me siento literaria y literalmente ausente.
E irónicamente...aquí va un nuevo texto (o restos regurgitados de...nada).
Vaya asco.

16 may 2011

Non c'è cosa più bella.

Siempre suscita ese efecto.
Desearía que esta sensación no acabase nunca.
Es algo que no consigo dilucidar, ni describir, ni dar a entender con alegorías ni metáforas...no obstante, todos lo habéis experimentado.

Ya puedes estar desalentado, rezumando dolor o sintiendo la más intensa felicidad.
Te palpita el corazón dentro y fuera del pecho, la garganta se te oprime, respiras profundo y se te eriza toda la piel.
Tu cuerpo adquiere cadencia, la creación se desvanece, y la melodía efectúa el resto.
Las notas te encauzan hasta un estado catatónico, donde no puedes hacer mas que dejarte llevar.
Todo es emoción: llorar de alegría y reír de pena. Te estremece.
Jamás he sufrido nada semejante hacia cualquier otro elemento de este mundo.
Puedo declarar a ciencia cierta que, desde que tengo uso de razón, idolatro, amo y venero la música.

...Y aún no comprendo cómo hay personas que sencillamente la ignoran.

9 may 2011

¿Has dicho "lucha"?

Yo no lo considero como tal.
Nunca lo haría.
¿No comprendes que ésto es sólo una forma de desahogarme?
¿Que no es a ti a la única que esta situación le hace daño?

¿Qué crees que soy? ¿adivina?
No, hija mía, no...
No esperes que escuche cuando de tu boca no ha salido palabra.
Cuando te encuentras con una puerta cerrada a cal y canto llega un punto en el que decides dejar de buscar la llave.
No tengo ni puñetera idea de cómo es tu vida, y cuando intento conocerla, me impides entrar.
¿Has estado ahí cuando lo he necesitado?. ¿Cuándo?, hazme el favor de refrescarme la memoria...
Casi siempre has venido a mí cuando no has tenido otra alternativa,
y yo no quiero eso.

No es que vaya por la vida de mártir, pero cuando te echan hasta de tu propia casa, poco queda que pensar.
Supongo que desde siempre hemos estado separadas y eso por desgracia no parece que vaya a cambiar.

La que a estas alturas ha de comprender las cosas eres tú, no puedo saber que estás molesta, por haber hecho yo algo inconscientemente, mediante iluminación divina.
Y me he quemado las manos. Muchas veces. Sobretodo contigo.
Así que deja de amurallar tu mundo contra mí, y explícate.

Que seguramente llegando a una edad...haya muchas cosas que acabe terminando por ignorar.

Cuando quieras, dispuesta estoy.
Porque sé que la vida algo te ha hecho cambiar.
Lo que no sé es con qué voy a encontrarme.

28 mar 2011

Se busca exorcista.

Y otro más para ella.

No puedo llegar a entender cómo algunas personas pueden ser tan sumamente miserables con los seres que le rodean.
No comprendo su funcionamiento cerebral, algo debe andar mal ahí dentro.

Me imagino una habitación enorme pintada de rojo intenso con fotos mías en primer plano tachadas con brochetazos de color carmín, rayadas y rotas, esparcidas y destrozadas con rabia hasta más no poder.
Y una caldera enorme en la que se va quemando todo lo que hay de mí.

Lo que espero saber algún día es por qué narices me odia tanto.
Que yo sepa muy pocas veces le he hecho algo malo, y al menos no a conciencia.
Oh, sí, vale, me he teñido el pelo de rojo, oh, pobrecita, se va a morir...
Vamos hombre.

A lo mejor me las estoy dando mucho de protagonista y el problema no es conmigo.
Pero ¿cómo sino te explicas que lo único que ve mal tenga que ver conmigo y lo que a mí se refiere?.
Odia hasta a personas inocentes sólo porque me demuestren un mínimo afecto.
¿Qué pretende? ¿que viva sólo y nada más para estar a sus órdenes?.
¿Es egoísmo?, ¿un rebuscado sentimiento de inferioridad?, ¿rencor?.
Jamás lo entenderé.

Intento que no me afecte. Intento no hacerle caso.
Pero de una manera u otra, siempre consigue hacerme daño.

Mírala...con esa iracunda sonrisa de oreja a oreja...
Réproba enviada del diablo.

Sacudidas de una realidad difusa.

Una nueva sensación me recorre el organismo.
Como de costumbre, no sé qué es.

En el colegio deberían impartir clases de psicología y fases de la emoción...tanta cultura general, tanto cáculo, para después llevarte media vida preguntándote qué, cómo, por qué, dónde y el que ahora está de moda: cuánto cuesta.
Maldita sea.
Con lo fácil que sería dejarlo fluir todo.
Como cuando escuchas música clásica, se te acelera el pulso y tu mente ondea junto a las notas en un espeso e infinito cosmos.
No sé, supongo que es algo parecido...no se me da bien describir ciertas cosas.
Es frustrante cuando tienes miles y miles de cajas apiladas, repletas de información, esperando a que sean desembaladas.
Metáforas, metáforas...
Estoy harta de lo abstracto.
Me arrancaré el corazón.
O el estómago...que dicen que es ahí donde están los sentimientos.
Y adiós problemas.
...Así que el alma es el estómago...qué asco...
Aunque ahora que lo pienso...
Creo que son náuseas.
Tengo la impresión de que algo va a ir mal.
Uf, uf, ésto no me gusta.

23 mar 2011

Dos faros para el barquito de vela.


Y aparecieron dos huracanes.
En plena tempestad, ahí estaban.


La tormenta se me hacía calma.
Un mar de problemas que dejaría estancar durante un tiempo, hasta que tuviera el poder de hacerla amainar.
Pero mis planes duraron bastante poco.
De un momento a otro, y sin darme la más mínima cuenta, tenía dos potentes tifones jugando con las válvulas de mi corazón.
Dos días, sólo hizo falta eso.
Dos días y dejaron que mi sangre corriera tan rápido como los minutos que tardé en querer sin duda alguna tenerlos en mi vida.
Revolvieron todos mis esquemas y me pusieron la vida patas arriba.
Un remolino de luces que me hizo girar y girar hasta perder el equilibrio, cayendo en un claro fin.
Fin que no es más que el principio.

El principio.
Porque aparecen dos huracanes.
Cuando ya todo está en calma. Y no se irán.

10 mar 2011

¿Por dónde se fue?

¿Por qué cuando la necesitas no está?.
¿Por qué cuando más te apetece dar una vuelta, ella no quiere acompañarte?.
Es egoísta.
Una engreída y caprichosa.
Sin ella no hacemos nada y lo sabe.
Le gusta estar yendo y viniendo entre tus sábanas y escondiéndose tras esas cortinas que no tienes.
Llegar, susurrarte un par de palabras al oído y volver a largarse dejándote con la miel en los labios.
Así no se hacen las cosas.
A mí me gusta la miel a cucharadas.
Y cuando el bote esta vacío...me frustro.
Yo lo intento, juro que lo intento. Pero sola, muchas veces, no puedo.
No me ayudan ni los mejores hits de Pink Floyd, ni un baño relajante y apuesto lo que sea que tampoco me ayudaría mucho fumarme algún peta.
De donde no hay, no se puede sacar.
Y es eso lo que me planteo muchas veces: Si realmente yo tengo.
Unos cuantos dicen que sí, otros muchos que no tanto...pero bah...,
¿quién se fía hoy en día de la gente?.
Yo la primera, por desgracia.
Aunque con este tipo de cosas soy bastante escéptica.
Nunca hago las cosas bien...o simplemente ni las hago.
Y otra vez vuelvo a hablar de mí...¿Veis? eso sí se me da bien: hablar de mí.
Pero ahora no hablamos de esta enorme aunque poca cosa con patas.
Hablábamos de ella.
De ella y de que es su culpa toda la sarta de tonterías que acabo de soltar.
Inspiración...: ahora mismo no estás siendo precisamente de mi agrado.
¡Me voy a declarar en huelga!

4 mar 2011

Quimeras...

Sueños.
Sí, malos sueños.
Sueños tan reales que podrías envejecer en ellos.
Sueños que te aceleran el corazón, te cortan la respiración y te aplastan el estómago hasta que no quieres mas que vomitar todas tus entrañas.


Camino tranquila por una serena avenida del centro de la ciudad custodiada por bloques de pisos familiares.
Hace un día extraño, temperatura ambiente con nubes tintadas de polución.
Es entonces cuando un estruendo llega hasta mis oídos. Un Peugeot de color negro pasa por mi izquierda con el parachoques que antes formaría parte de un bonito Lexus blanco incrustado en el maletero.
Me giro hacia atrás preocupada por lo que haya podido ocurrir mientras el coche negro retrocede en dirección contraria por la avenida.
Allí estaba, un elegante Lexus familiar con una joven mujer y un niño en su interior. -Creo que va a necesitar unas reparaciones-
El Peugeot avanza por la carretera y aún ninguno de los dos puede salir. Gritan, forcejean, llaman a emergencias...¡CRASH!
El Lexus pasó a mejor vida, y una esclavita de plata bañada de granate fue a parar a mis pies, ...supongo que Ángel y mamá también.
-Ángel, curioso nombre...-

Ese cabrón sigue vivo. Acaba de aparecer tras la chatarra, lleno de magulladuras.
-Pasaría por un hombre normal si su cara no pareciese sacada del mismísimo infierno.-
Recorre la calle pasando junto a mí sin ni siquiera mirarme, no se percató de mi presencia.
Andaba como si el mundo fuese suyo y aquello hubiese sido sólo una anécdota del videojuego que le esperaba en casa.
Cruza la calle, y roba otro coche con tanta habilidad que parece hacerlo todos los días.
Acelera. Un coche patrulla aparece por la derecha a toda velocidad.
Acelera aún más.
Ambos coches chocan de frente y dan juntos una vuelta en el aire desplazándose varios metros a lo lejos, pero alcanzo a ver.
El coche patrulla está aplastado, probablemente ellos también.

Mi propia voz me saca de mi petrificación: - ¡Claudia, CORRE! -
Así que me dirijo lo más rápido que puedo a unos soportales situados a mi espalda hasta esconderme detrás una columna.
El agente está consciente e intenta salir a rastras por la ventanilla del conductor.
El loco hijo de perra también continúa respirando y escapa fácilmente.
Sube por las tripas del coche, que ahora apuntan al cielo y le propina al policía dos disparos limpios al corazón.

-Estoy perdida.-
- ¡Escóndete, inútil! ¡Escóndete y no asomes ni un centímetro de esa estúpida cabeza! -
Así que me coloco de pie tras la columna, con la cara pegada al ladrillo y los brazos casi fusionándose con mi cuerpo.
Está lejos. Hay más de 80 metros entre nosotros.
De pronto unos disparos rompen el silencio y veo como las esquinas de la columna comienzan a mellarse.
-Mierda. Estoy muerta.-
No me atrevo a moverme.
Si miro, muero. Si corro, muero. Pero si no me largo de aquí ya estoy muerta.
Huyo lo más rápido que jamás habría podido imaginar.
-Ese tío tiene una pistola y yo sólo mis pies. Cuestión de lógica.-
En pocos segundos estoy trepando por unos macetones hasta un balcón.
Los disparos no cesan. -Suerte que tiene mala puntería.-
Salto la barandilla hasta la terraza y me cierran la puerta en las narices.
<¡JODER, NO, ABRIDME!>
Él sube detrás mía.
<¡ABRIDME, MALNACIDOS, ABRIDME!>
-No quiero morir.-
<¡ABRID LA PUERTA, JODER!>
Una mano aparece agarrando fuertemente la barandilla.
Un impulso y aparece su cabeza.
Me dejo caer apoyada en el cristal, mirándole fijamente.
El frío me raja la espalda.
<...Abridme...>
Veo la pistola.
Tres gotas recorren mi cara, una roja, dos saladas...
Ya no veo nada.

Sueños.
Sí, malos sueños.
Sueños tan reales que das gracias por que sólo sean éso.

13 feb 2011

Summa cavea.

Hay veces en que haces las cosas mal, y tu conciencia te lo recuerda con cada suspiro.
Pero hay días en que todo escapa de tus manos y te sientes débil e impotente.
Tengo que poder.
No volveré a fallar.
Y fallas.
Y sientes que todo está fuera de tu alcance, pero que has sido tú la culpable de dejarlo ir.
Sientes que más que defraudar a quien hieres, te defraudas a ti misma.
Y eso bloquea. Hunde. Duele.
Por otras personas harías lo imposible.
Y por ti no.
Por la gente que te rodea moverías cielo y tierra con tal de no cesar.
Pero por ti, a la primera va la perdida.
Uno, dos, tres, contra el suelo.
Uno, dos, tres, contra el suelo.
Tu voluntad aún está de resaca y olvidó desatarte las manos de la cama.
Olvidó cerrar la cremallera de tu pecho y ahora se te escapa la vida.
Y tienes un asiento de honor en la summa cavea.
Para observar, y no actuar.
¡Que empiece la función!
...Y vuelves a fallar.

11 feb 2011

Y mi corazón estallará y salpicará todo lo que me forma.

Qué bonito es cuando todo lo que te forma es corazón.
Yo fui corazón estallado...pero las piezas se unen, los pies vuelven a la tierra y los engranajes del tiempo continúan su marcha...
Hasta que el nuevo miedo deje paso al nuevo placer.


Sept choses malpropres.
Soldadito sin fusil, bailarina sin joyero y superglue.

10 feb 2011

Incertidumbre.

Últimamente tengo miedo de todo.
Tengo una sensación de esas que te cogen, te retuercen y te hacen darle vueltas hasta a los dedos de los pies.
Tengo la sensación de que la gente dejó escapar su vida, en un momento, así,
sin más.
A la pregunta ¿por qué ya no tienes los mismos amigos?, o ¿por qué ya no saludas a tu primer novio?...La respuesta es siempre del tipo: la vida pasó, los amigos se pierden...Y ¡llamadme infantil! pero estoy acojonada.
Es como echarse un vaso de agua por las manos y ver como se escurre entre los dedos. Y yo no quiero que se me escurra la vida entre los dedos.
Así que supongo que toca echarse a andar.

¿Y ahora qué?

Supongo que se ha ido...

No ha dejado nota ni ha dicho si es para no volver.
Desapareció, de la noche a la mañana...sin despedirse.
Y ahora me siento extraña.
Ella no está, pero yo sí, aunque esto último tampoco lo tengo muy claro.
Un caos me nubla las ideas, como si no supiera hablar, ni pensar, y mi mundo interior no existiese.
Ha desaparecido. Ella se lo llevó.
Cambió mi vida de sitio y se fue a seguir la suya.
Todo tiene la misma apariencia pero aún así es completamente desconocido para mí.
¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué estoy haciendo aquí?
Os agradezco el recibimiento, pero este no es mi sitio...
La verdad es que no sé dónde está, pero estoy segura de que no es éste.
No soy yo cuando estoy aquí, y más aún sin ella.
Esta no es mi realidad.
Este no es mi sitio.
Esta no soy yo.

Quiero volver, pero...¿cómo?.

28 ene 2011

Tan sólo es intentarlo.

Un mundo hecho de fantasía...
Un mundo donde cumplir todos tus deseos...
Donde proponerte todo lo que quieras signifique ir a alcanzarlo...
Y ahora piénsalo bien.
¿Acaso no es éste?

23 ene 2011

Sin motivo aparente.


No era día de inspiración.
Y la idea de salir era como tener un yunque amarrado a los cordones.

Despertó y se encontró sola.
En casa no había nadie, ni tampoco a cien kilómetros a la redonda.
O al menos eso le parecía.
Bajó a la cocina y metió una pizza en el horno, la mejor comida del día, basura, como todo.
Se puso el plato por delante y no probó bocado, y allí quedo durante horas.
Volvió a la sala de estar, aunque por estar, estaría lejos.
Muy lejos, en algún lugar donde todo tuviera color y no fuese tan extenuante para sus pensamientos.
Las películas le aburrían, y los libros hoy no le iban a servir de mucha ayuda.
Pasar toda la madrugada en vela iba a ser su mejor plan...
Sola...
En dicho y en hecho.
Aunque sólo por hoy.
Mañana sería otro día. Mañana volvería a sentir que todo va bien.
Ella es así, está acostumbrada.

Pero sola, por esta noche, con su silueta inmóvil, sus ojos pétreos e inertes y su vida en Dios sabe dónde.

17 ene 2011

Ridícula pusilánime...


Memorias o ilusiones.

Todas las cosas pasan,
y no todo sucede.
Siempre hay algo.
O lamentarte de que algunas acciones y personas ya forman parte de tu pasado y no supiste aprovecharlas...
O sentir ese hormigueo en el pecho por lo que pueda llegar y no llega.

Siempre somos así.
Y nunca nos conformamos con zambullirnos hasta el fondo de nuestra patética autocompasión.
Lo pasado, pasado está, como ya bien se sabe.
Bueno o malo, ya qué más da.
Ambas partes nos hacen quedarnos en punto muerto, y si alguna en especial nos obsesiona caemos en una rutina gris y melancólica.
Pero, ¿punto muerto?, ¿muerto?.
Ya sé que el color de tu tez puede dar pie a pensar lo contrario,
pero no es así.
Sé que tu sedentaria y ermitaña vida puede dar lugar a confusiones,
pero, no es así.
Porque aún bombea esa maldita máquina que tienes por corazón.
¿Tan difícil es vivir el día a día y no quedarte en casa viendo bailar al reloj?
Muévete. Alarga las horas. Aprovecha tu tiempo. Aprovéchate.
Haz todo lo que quieras y todo lo que suspires.
Deja de soñar, vuélvelo factible.
Créate y recréate.

Sal y da la cara...en vez de presumir de valentía mirando la hoja en blanco que es tu vida. Ya va siendo hora de escribir.

...Y luego vuelves y nos lo cuentas.

10 ene 2011

Helado de estornudo de gato.


¿Cuándo decidiste que todo era mentira?
¿Lo sabías desde que nos conocimos o realmente te interesé en ese momento?
¿Por qué dejaste que creyese que sinceramente existía una amistad?

Dejaste que te permitiese entrar en mi vida, para salir silenciosamente mientras dormía.
Cobarde.
Te contaba todo, te confesé todo...probablemente más que a ningún otro.
Todas esas charlas durante horas, ¿para qué?.
Me hiciste confiar en ti, para luego darme la patada, para hacer como si jamás nos hubiésemos cruzado en el camino.
Te echo de menos, que es lo peor de todo.
Soy imbécil por pensar que te dignarás al menos a preguntar qué tal me va.
Voy a parar de esperar un simple saludo y de preocuparme por si a ti también te va bien, a parar las ganas de contarte todas las cosas buenas que me pasan o de desahogarme contigo.
Porque no te lo mereces.

Esta vez la que huyó no fui yo.

9 ene 2011

No lo intenten. No lo hagan.


Me río yo de los Cristianos si todos son como tú.

Otra vez vuelvo a no entender nada, la sociedad, y más el individuo en sí, son completamente ajenos a mí.
No puedo llegar a entender, no cabe en mi cabeza, a las personas que son intolerantes, a las que juzgan y prejuzgan antes de ni siquiera decir hola.
- "¿Yo? A ése ni la hora, ¿no has visto cómo va?"

Sí, es cierto, no pequen también y me tachen tan pronto de hipócrita.
Yo también lo hago.
Pero en contadas ocasiones, y porque a las dos de la madrugada un señor de ropa sucia que grita obscenidades al aire no da muy buena espina.
Pero no llego a entender como se puede ser así con todo el mundo, bueno, perdón, con todo el que no lleve una bonita corbata o un bonito bolso de Burberry y tenga un bonito Mercedes aparcado en la puerta de su casa.

Odio que por vestir de negro, escuchar música rock o porque mi grupo de amigos tenga una forma peculiar de vestirse (¿quién dice qué es normal y qué no?) nos llamen de todo, desde raritos (cosa que me gusta, sí, soy rara, y orgullosa me hallo de ello) hasta delincuentes o drogadictos.
Señoras y señores, madres y padres que al igual que los míos (sí, lo de los Cristianos venía por algo) intentan alejar a sus hijos de estos ambientes, tengo algo que decirles:

No lo hagan.

Todos pretendemos llevar a nuestros seres queridos por el que creemos es el buen camino.
Vale, de acuerdo, hasta ahí todo bien, no sé, exigir estudios mínimos, hablar correcta y educadamente, el respeto hacia los demás...en fin, lo básico.
Pero una cosa es crear a una persona, y otra muy distinta es dirigir toda su puñetera existencia, joder, que algunos ya somos mayorcitos.
Hay de todo en este mundo, rock, chill out, flamenco, reggae, marcas caras, cordones de oro, rastas y botas reforzadas con tachuelas.
Pueden drogarse o no, pueden robar o no (por muy forrados que estén algunos también existe la cleptomanía o el simple hecho de ser gilipollas), pueden ser buenas personas o no, y pueden intentar persuadirte, o no.

El caso es, que si en tu círculo de amistad son todos rateros, yonkis y adustos...bueno, tú lo has elegido, y si eres fuerte, y son buenos contigo... ya es cosa tuya.
Y sino, pues eso que te llevas.
Pero, si son buenas personas, ¿qué más da como adornen su forma de ser?

Señoras y señores, madres y padres:

Vosotros elegís sus juguetes, su colegio, sus zapatos...
Ellos eligen de quién quieren rodearse.
Puede salirles bien, como es mi caso hasta el momento (pese a todas las quejas de mis respectivos progenitores) o puede salirles mal.

Ellos deciden, Ellos valoran, Ellos crecen.

8 ene 2011

Trastornada.


Joder, joder, joder, joder, ¡joder!.
¿Qué?, ¿qué?, ¿qué?, ¿qué?, ¿¡qué!?.
¿¡Y por qué!?

Bloqueo.
Bloqueo total.
De la mente, y de las ganas.
De la lectura, del movimiento, de los sentidos, de la vida.
Del sueño.
Ojos como platos.
Ojos de búho.
Vida de murciélago.
43 horas despierta.
2580 minutos sin descansar.
154800 segundos sin unir los párpados.
Hiperactividad.
Café.
Mucho café.
Falta de concentración.
De la mente, de las ganas.
De la lectura, del movimiento, de los sentidos, de la vida.
Del sueño.
Del sueño que no llega.
Joder.

7 ene 2011

De vuelta.


Y salió a pasear.
Se encontraba feliz, sí.
Por fin había dejado atrás todas sus inútiles cargas.
Por fin se había decidido a ser fuerte, a ser ella, a volver a ser ella.

- "No soy pasota, soy consciente de todo, pero me lo tomo con filosofía".

Con filosofía...
Así se le llama a que en cierto modo no te afecten las cosas.
Ella lo llama coraza, caparazón, muralla de record Guiness... o como leches os suene mejor.
Pero así es mucho más fácil echar el rato en estos dos días.
Vuelven los tiempos de ironía, sarcasmos y comentarios ingeniosos.
Vuelve a encantarle el mundo, a encantarle la gente, y, como tenía por costumbre, a encantarse ella misma.
Ya no quiere mandar todo a visitar a la parca, ahora quiere salir fuera y enseñarle el más sentimental de todos sus dedos.
Pasear por la calle bajo el sol con su adorada brisa fresca, esa con la que tan bien se lleva, aunque a veces le recete un par de días de reposo.
Ya ha hecho más agujeros en su cuerpo, está planeando cómo irá por segunda vez la tinta bajo su piel, un próximo cambio de pelo, y como nueva.

- Aih, mi resucitado yo...
Cómo te he echado de menos.

4 ene 2011

Marcando: 690042...


Es increíble lo que pueden llegar a sorprenderte las personas.
Lo que pueden llegar a hacerte sentir.

Casi nunca han llegado a decirme directamente que me quieren, o cuánto me quieren, a excepción de una de mis mejores amigas, no tan a menudo otra, y también, y para mi asombro, una amiga a la que conozco desde hace muchísimos años pero a la que apenas veo.
Esto me ha hecho sentir bien, y mal a la vez.
Bien porque, ¿a quién no le gusta que le digan que le quieren? y mucho más viniendo de una persona a la que aprecias, como es mi caso.
Me ha hecho llorar, supongo que porque también comparto su soledad a tiempo parcial, y joder, porque me quiere.
Y la parte mala viene desde las profundidades de mi conciencia...ella dice que me ha necesitado y ¡me cago en la leche, no he estado ahí!.
¿¡Quién es tan soberanamente capullo como para hacer eso!?...
Pues yo no me he dado ni cuenta.
Pero como dice ella y como está demostrado, las cosas que suceden en las pocas horas que pasamos juntas nos unen cada vez más.
Llamémosle nuestro propio universo paralelo, nuestra propia realidad. Porque eso no es normal.

Y bueno, personalmente quiero decirle que rompa sus barreras, que deje a un lado la timidez, el miedo y la autocompasión...que recuerdo a una chica muy alegre y segura de sí misma que no paraba de hablar y hablar en los escasos 3 minutos que tardábamos del instituto a su casa...
Cuando pienso en ti esa es la imagen que veo, y sé que esa chica puede conseguir todo lo que se proponga.
Ganar concursos, dejar las cosas claras, marcar un número de teléfono, abrirse a la gente y todo lo que se le antoje.

Así que, Amiga...sal al mundo y cómetelo.
Y si te cuesta, ya sabes donde estoy.
^^

1 ene 2011

"De cómo una noche deriva en lo absurdo". Por: Marina Rosado.

La noche no empezó mal. Tampoco bien. Tras unas preciosas uvas (las cuales me tragué segundito a segundito sin rechistar) Fui a casa de mi buena amiga Clau (después de este día más buena todavía, noches así no pueden tenerse sin sentirse unidas)

1:00 AM: Clau se está maquillando
3:00 AM: Clau se está maquillando (Y yo y he hecho treinta fotos a su baño)

4:00 AM: Pub.

Clau: ¡Qué tío más bueno!

4:20 AM: Se acerca el tío bueno.

Tío bueno: ¿Qué música te gusta?
Yo: Ninguna
Tío bueno: ¿Qué estás pensando?
Yo: En nada.

5:00 AM: Fuera del local.
5:30 AM: Fuera del local.
5:45 AM: En otro local.

Gitana viejuna: Kjkasnfeonf (Tirando de la mano de Clau)
Clau: ¿¿Eh??
Gitana viejuna: Ajeudifmeee (Tirando de la cintura de Clau)
Clau: Sí Sí (Pasa de ella)

5:50: La gitana viejuna vuelve. Le ofrece entre llantos un vaso con líquido no identificado.

Clau: ¡No quiero!
Gitana viejuna: (Se lo planta en la cara) Eahehehe
Clau: Que no.
Gitana viejuna: Se lanza cual fiera y le da un bocado en la barriga.
Clau: AhHhHh ¡¡¡LOCA!!!

El pub hace barrera. La vieja comienza a gritar como una posesa, Clau se esconde, la vieja intenta alcanzarla. La poli viene, la vieja se desploma.

6:10 AM: Fuera del local. Mi hermano llega, se ha metido de todo y yo en mi vida le había visto si quiera beber. Se supone que soy su hermana mayor.

Hermano: ¡¡Hola!! Te quiero mucho (Me da un beso) Qué buena eres (Me da otro beso) Hace mucho que no te doy un beso (Me da otro beso)

Acto seguido vienen los amigos.

Amigos: Llévatelo a casa.

Mi hermano se desploma en el suelo cada pocos pasos. Se dirige a la policia (Estaban allí por la vieja loca)

Hermano: (Se echa a llorar desconsoladamente) Me mide muy poco.
Policía: ¿Qué dices, niño?
Hermano: (Se lanza a sus brazos) ¿Cuánto te mide a ti? Dime la verdad.
Policía 2: (Se acerca a la escena) ¿Qué pasa aquí?
Hermano: (Abrazo doble hermano/policias) ¡¡Me mide menos que a vosotros!!
Yo: (Interfiriendo por lo que queda de salud mental en mi familia) Oye ¿Qué haces?
Hermano: ¡¡Me mide dieciocho centímetros!! ¡Nadie va a quererme!
Policía: ¿Es tu hermano?
Yo: (Tardo en contestar por la vergüenza que me da el espécimen que tengo a mi lado) Sí..
Policía: Pues LLÉVATELO (Joder, me gritaron, era lo que me quedaba)

6:30 AM: Intento llevar a mi hermano a un taxi. Él sale corriendo despavorido. Se vuelve a echar a llorar.

6:40 AM: Consigo atraparle. Me entero de que se fuma una cajetilla al día. Vuelve a expresarme su amor fraternal.

6:50 AM: Lo reuno con la novia (futura exnovia)

7:00 AM: Estoy con Clau, en mitad del centro, mirando al vacío y con risilla floja.

8:00 AM: Llego a mi casa.

FIN DE LA NOCHE. Feliz año Nuevo.

Puedo afirmar sin lugar a error, que si el 2011 se parece a la noche del 31, yo salgo corriendo.

PD: Mención honorífica a la falda de Claudia..., la falda no, LA FALDA, que atrajo las miradas de todos los tíos del pub, no solo del tío bueno.

Clau... te salió otro admirador, pero no te diré cual (jijiji) te lo presentaré en breves.

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- Aquí podéis encontrarlo mucho más bonito y mejor documentado con fotitos, en el blog original "La manzana de Blancanieves".
Entrada directa: "De cómo una noche deriva en lo absurdo".

- Comentario personal:
Dios, querida, que gran fin de año.
Creo que sería imposible plasmar fielmente lo mal que lo pasé en un momento...y todo lo que me descojoné después.
Pero el resumen es genial.
Apenas 4 horas fuera...¡y fíjate lo que cundieron!
Un 31 inolvidable, completamente irreal.
Gracias. =)

PD: ¿Admirador?