23 ene 2011

Sin motivo aparente.


No era día de inspiración.
Y la idea de salir era como tener un yunque amarrado a los cordones.

Despertó y se encontró sola.
En casa no había nadie, ni tampoco a cien kilómetros a la redonda.
O al menos eso le parecía.
Bajó a la cocina y metió una pizza en el horno, la mejor comida del día, basura, como todo.
Se puso el plato por delante y no probó bocado, y allí quedo durante horas.
Volvió a la sala de estar, aunque por estar, estaría lejos.
Muy lejos, en algún lugar donde todo tuviera color y no fuese tan extenuante para sus pensamientos.
Las películas le aburrían, y los libros hoy no le iban a servir de mucha ayuda.
Pasar toda la madrugada en vela iba a ser su mejor plan...
Sola...
En dicho y en hecho.
Aunque sólo por hoy.
Mañana sería otro día. Mañana volvería a sentir que todo va bien.
Ella es así, está acostumbrada.

Pero sola, por esta noche, con su silueta inmóvil, sus ojos pétreos e inertes y su vida en Dios sabe dónde.

4 comentarios:

Grogg Norvegicus dijo...

Exactamente sola no diría que estás pues... ¿qué mejor que un Guillermo para aumentar tu ego y divertirte un rato a su consta?

Aunque te quedes encerrada y parezca que las paredes te van a consumir... siempre pasa algo, aunque sea una nimiedad, que hace que el día merezca la pena!!

Mrs. Freeman dijo...

Y ahí es donde aparece Guillermo...
Jajaja
La verdad es que sí, en un rato me he reído por todo lo que llevaba de día. =3

Sinestésica daltónica dijo...

ZOLA*

Mrs. Freeman dijo...

Looooooooooove you!