23 mar 2011

Dos faros para el barquito de vela.


Y aparecieron dos huracanes.
En plena tempestad, ahí estaban.


La tormenta se me hacía calma.
Un mar de problemas que dejaría estancar durante un tiempo, hasta que tuviera el poder de hacerla amainar.
Pero mis planes duraron bastante poco.
De un momento a otro, y sin darme la más mínima cuenta, tenía dos potentes tifones jugando con las válvulas de mi corazón.
Dos días, sólo hizo falta eso.
Dos días y dejaron que mi sangre corriera tan rápido como los minutos que tardé en querer sin duda alguna tenerlos en mi vida.
Revolvieron todos mis esquemas y me pusieron la vida patas arriba.
Un remolino de luces que me hizo girar y girar hasta perder el equilibrio, cayendo en un claro fin.
Fin que no es más que el principio.

El principio.
Porque aparecen dos huracanes.
Cuando ya todo está en calma. Y no se irán.

5 comentarios:

tenoriita dijo...

Que manejo de la metáfora... Me siento tan contenta de ser capaz de entenderla... Me siento como un "huracán" =)

Mrs. Freeman dijo...

Jajaja
"Dijo uno de ellos..." x)
Pues esta pequeña metáfora es una caca, ya te he dicho, lo mejoraré ^^

Anónimo dijo...

Si huracan fuese yo,
no me iria muy lejos, no,
quedaríame cerca para verte,
al acecho del momento,
en que olvisaseste de mi,
y asi,
cuando volviese a mostrarme,
saber que gozo,
de toda tu atencion de nuevo.

R.O.D. dijo...

Deja de hacerme la competencia, cada vez lo haces mejor y me frustro.

Mrs. Freeman dijo...

Deja de decir tonterías.