20 dic 2010

Mi suerte.


Me encantan esos días en los que no hacemos nada.

Cuando sólo nos basta con sentarnos en el suelo y hablar por hablar o simplemente mirarnos en silencio.
Cuando nos hartamos de reír diciendo las cosas mas absurdas que habremos dicho en todas nuestras vidas, aunque a la mañana siguiente siempre digamos otra peor.
Cuando nos echamos todas las broncas del mundo por todo lo que hacemos mal y querernos más después.
Cuando lloramos y cada una dispone de cuatro hombros donde desahogarse...aunque a no todas nos guste que nos aturrullen con tanto consuelo.
Cuando bailamos como locas hasta quedarnos sin aliento y nos duelan los pies y la cabeza.
Cuando nos fumamos esos cigarritos que deberíamos dejar cuanto antes.
Cuando hacemos esos playbacks creyéndonos la mejor estrella del rock sobre el escenario, pero sin multitud, amplificadores o buena voz.
Cuando soltamos todas las obscenidades y ordinarieces que seguramente en otras ocasiones jamás diríamos.
Cuando nos desquiciamos hasta tirarnos de los pelos o dedicarnos insultos fáciles como niñas pequeñas.
Cuando la que más come acaba ayunando y la que se alimenta lo justo para sobrevivir acaba como una cerda.
Cuando mantenemos conversaciones de varios minutos sin que ninguna diga nada y entendernos completamente.
Cuando formamos el equilátero perfecto.
Y cuando vuelve a formarse después de haber estado algo obtuso.

Me encantan esos días en los que no hacemos nada.
Cuando con dos metros cuadrados de suelo desierto nos basta.

9 dic 2010

Para ir abriendo boca...


Me extraña que te extrañe.
Te felicitaré todas las veces que me lo pidas, lo necesites, o simplemente todas las que yo quiera.
Y no hay más que hablar.
Y ésta, para variar hoy, es otra.
Felicidades.

Felicidades por tus dieciocho años.
Felicidades por haber creado la persona que eres.
Felicidades por saber afrontar todo lo que te pasa por encima...o por debajo.
Felicidades por ser apoyo y dejarte apoyar.
Felicidades por compartir esas sonrisas, y también esas lágrimas.
Felicidades por ponerte de mi parte cuando lo he necesitado.
Felicidades por pararme los pies o decirme las cosas claras cuando ha hecho falta.
Felicidades por saber plasmar tan bien tus sentimientos en el papel.
Felicidades por tener la humildad de llamar "mierdecillas" a esas grandes obras.
Felicidades por hundirte.
Y felicidades por saber nadar a la superficie.
Felicidades por tener las dos mitades resumidas en una.

No tendrás tu regalo a tiempo...
Pero antes del primer plato vienen siempre unos canapés, ¿no?

6 dic 2010

¿Pero qué?


Últimamente estoy tan en blanco, que lo único que hago es escribir.
No lo entiendo, las palabras me salen solas, las comas, las tildes.
Sin embargo siento que no tengo mucho que decir.
Y es entonces cuando abro el bloc, empiezo a teclear, y dejo los textos cortos por el inmenso oleaje de ideas que se desorganizan en mi cabeza.
Será que le estoy cogiendo el gusto a esto, lo cierto es que cada vez me engancha más.
Se supone que lo mío es la crítica, y no el ser a mí a quien critiquen, pero bueno, a esta segunda parte también se puede decir que estoy bastante acostumbrada.
La gente nunca se conforma con vivir sus vidas, y siempre andan metiendo las narices en la tuya.
Y digo yo: ¿tan interesante es?...
En serio, si lo es, por favor, decídmelo, porque yo aún no me he enterado, y siempre sabe mal empezar la serie por la segunda temporada...
A lo mejor van ya hasta por la tercera.
Contadme, ¿se ha echado novio ya?, ¿se ha librado de sus cargas y problemas?, ¿por fin es una chica responsable?.
No, no, mejor no me lo digais, que siempre es mejor verlo.
No, tampoco, qué narices, a la versión televisada siempre le faltan partes.
Mejor espero a que saquen el libro.

5 dic 2010

Te compadezco.


No sé por qué lo hace.
Todos los noes de su vocabulario están en proporción a los síes del mío.
De puertas hacia fuera puede llegar a ser la persona más encantadora del planeta, pero aquí dentro grita como una puñetera Banshee proclamando mi eterna muerte hasta dejarme sorda.

No sé qué pretende.
Mis cosas, sólo suyas; mis amigas, ahora sólo suyas.
Tengo el presentimiento de que también acabará llevándose mi alma y condenándome a vivir bajo las suelas de sus zapatos.
Todo lo que yo hago o digo le parece mal, a menos que le convenga,
claro está.
Si digo negro, ella dice blanco; si digo verde...oh, se lo queda ella, que combina con su pelo.
Estúpida superficial.
Se piensa que por tener más zapatos, más dinero, más amigas o más imbéciles pagafantas detrás suya va a ser más feliz que yo.
Creo que le dejaré una nota en la puerta del cuarto que ahora también es sólo suyo que diga:
Los zapatos se rompen, el dinero se gasta, tus supuestas amigas te abandonan y los pagafantas sólo quieren verte el relleno del sujetador.

En definitiva...que si escupes hacia arriba todo el mundo sabe donde cae, lo jodido es que siempre tiene la habilidad de usarme como escudo.
Y ya estoy harta.
Pero te informo, querida amiga:
Inténtalo, inténtalo todo lo que quieras, pisotéame, humíllame, róbame, amárgame, y miles de etcéteras de palabras esdrújulas más...que
nunca dejarás de ser mi hermana.
Y soy feliz.

Te tocó joderte.