20 dic 2010

Mi suerte.


Me encantan esos días en los que no hacemos nada.

Cuando sólo nos basta con sentarnos en el suelo y hablar por hablar o simplemente mirarnos en silencio.
Cuando nos hartamos de reír diciendo las cosas mas absurdas que habremos dicho en todas nuestras vidas, aunque a la mañana siguiente siempre digamos otra peor.
Cuando nos echamos todas las broncas del mundo por todo lo que hacemos mal y querernos más después.
Cuando lloramos y cada una dispone de cuatro hombros donde desahogarse...aunque a no todas nos guste que nos aturrullen con tanto consuelo.
Cuando bailamos como locas hasta quedarnos sin aliento y nos duelan los pies y la cabeza.
Cuando nos fumamos esos cigarritos que deberíamos dejar cuanto antes.
Cuando hacemos esos playbacks creyéndonos la mejor estrella del rock sobre el escenario, pero sin multitud, amplificadores o buena voz.
Cuando soltamos todas las obscenidades y ordinarieces que seguramente en otras ocasiones jamás diríamos.
Cuando nos desquiciamos hasta tirarnos de los pelos o dedicarnos insultos fáciles como niñas pequeñas.
Cuando la que más come acaba ayunando y la que se alimenta lo justo para sobrevivir acaba como una cerda.
Cuando mantenemos conversaciones de varios minutos sin que ninguna diga nada y entendernos completamente.
Cuando formamos el equilátero perfecto.
Y cuando vuelve a formarse después de haber estado algo obtuso.

Me encantan esos días en los que no hacemos nada.
Cuando con dos metros cuadrados de suelo desierto nos basta.

2 comentarios:

Uno de los vértices. dijo...

Ejeeeeeee!!!
Yo también adoro esos días, lo dije ayer xD
Idiota.
Idiota túúúúú!!!
Eso se queda hasta la posteridad.
Un beso, bonita.
Guhtah a mi.

Mrs. Freeman dijo...

Jajaja me encanta el nombre.
Iba a poner "cuando los vértices se alejan, pero nunca se separan" pero como aun estamos todas juntas aquí, pues na xD
Y se lo que dijiste ayer, de ahi este texto =3