28 mar 2011

Se busca exorcista.

Y otro más para ella.

No puedo llegar a entender cómo algunas personas pueden ser tan sumamente miserables con los seres que le rodean.
No comprendo su funcionamiento cerebral, algo debe andar mal ahí dentro.

Me imagino una habitación enorme pintada de rojo intenso con fotos mías en primer plano tachadas con brochetazos de color carmín, rayadas y rotas, esparcidas y destrozadas con rabia hasta más no poder.
Y una caldera enorme en la que se va quemando todo lo que hay de mí.

Lo que espero saber algún día es por qué narices me odia tanto.
Que yo sepa muy pocas veces le he hecho algo malo, y al menos no a conciencia.
Oh, sí, vale, me he teñido el pelo de rojo, oh, pobrecita, se va a morir...
Vamos hombre.

A lo mejor me las estoy dando mucho de protagonista y el problema no es conmigo.
Pero ¿cómo sino te explicas que lo único que ve mal tenga que ver conmigo y lo que a mí se refiere?.
Odia hasta a personas inocentes sólo porque me demuestren un mínimo afecto.
¿Qué pretende? ¿que viva sólo y nada más para estar a sus órdenes?.
¿Es egoísmo?, ¿un rebuscado sentimiento de inferioridad?, ¿rencor?.
Jamás lo entenderé.

Intento que no me afecte. Intento no hacerle caso.
Pero de una manera u otra, siempre consigue hacerme daño.

Mírala...con esa iracunda sonrisa de oreja a oreja...
Réproba enviada del diablo.

Sacudidas de una realidad difusa.

Una nueva sensación me recorre el organismo.
Como de costumbre, no sé qué es.

En el colegio deberían impartir clases de psicología y fases de la emoción...tanta cultura general, tanto cáculo, para después llevarte media vida preguntándote qué, cómo, por qué, dónde y el que ahora está de moda: cuánto cuesta.
Maldita sea.
Con lo fácil que sería dejarlo fluir todo.
Como cuando escuchas música clásica, se te acelera el pulso y tu mente ondea junto a las notas en un espeso e infinito cosmos.
No sé, supongo que es algo parecido...no se me da bien describir ciertas cosas.
Es frustrante cuando tienes miles y miles de cajas apiladas, repletas de información, esperando a que sean desembaladas.
Metáforas, metáforas...
Estoy harta de lo abstracto.
Me arrancaré el corazón.
O el estómago...que dicen que es ahí donde están los sentimientos.
Y adiós problemas.
...Así que el alma es el estómago...qué asco...
Aunque ahora que lo pienso...
Creo que son náuseas.
Tengo la impresión de que algo va a ir mal.
Uf, uf, ésto no me gusta.

23 mar 2011

Dos faros para el barquito de vela.


Y aparecieron dos huracanes.
En plena tempestad, ahí estaban.


La tormenta se me hacía calma.
Un mar de problemas que dejaría estancar durante un tiempo, hasta que tuviera el poder de hacerla amainar.
Pero mis planes duraron bastante poco.
De un momento a otro, y sin darme la más mínima cuenta, tenía dos potentes tifones jugando con las válvulas de mi corazón.
Dos días, sólo hizo falta eso.
Dos días y dejaron que mi sangre corriera tan rápido como los minutos que tardé en querer sin duda alguna tenerlos en mi vida.
Revolvieron todos mis esquemas y me pusieron la vida patas arriba.
Un remolino de luces que me hizo girar y girar hasta perder el equilibrio, cayendo en un claro fin.
Fin que no es más que el principio.

El principio.
Porque aparecen dos huracanes.
Cuando ya todo está en calma. Y no se irán.

10 mar 2011

¿Por dónde se fue?

¿Por qué cuando la necesitas no está?.
¿Por qué cuando más te apetece dar una vuelta, ella no quiere acompañarte?.
Es egoísta.
Una engreída y caprichosa.
Sin ella no hacemos nada y lo sabe.
Le gusta estar yendo y viniendo entre tus sábanas y escondiéndose tras esas cortinas que no tienes.
Llegar, susurrarte un par de palabras al oído y volver a largarse dejándote con la miel en los labios.
Así no se hacen las cosas.
A mí me gusta la miel a cucharadas.
Y cuando el bote esta vacío...me frustro.
Yo lo intento, juro que lo intento. Pero sola, muchas veces, no puedo.
No me ayudan ni los mejores hits de Pink Floyd, ni un baño relajante y apuesto lo que sea que tampoco me ayudaría mucho fumarme algún peta.
De donde no hay, no se puede sacar.
Y es eso lo que me planteo muchas veces: Si realmente yo tengo.
Unos cuantos dicen que sí, otros muchos que no tanto...pero bah...,
¿quién se fía hoy en día de la gente?.
Yo la primera, por desgracia.
Aunque con este tipo de cosas soy bastante escéptica.
Nunca hago las cosas bien...o simplemente ni las hago.
Y otra vez vuelvo a hablar de mí...¿Veis? eso sí se me da bien: hablar de mí.
Pero ahora no hablamos de esta enorme aunque poca cosa con patas.
Hablábamos de ella.
De ella y de que es su culpa toda la sarta de tonterías que acabo de soltar.
Inspiración...: ahora mismo no estás siendo precisamente de mi agrado.
¡Me voy a declarar en huelga!