- Haría ésto más fácilmente si tuviera encima unas copas de más - dijo ella.- ¿Y qué crees que conseguirías con éso? Hacer el ridículo, nada más.
No demostrarías que eres fuerte, ni que puedes afrontar lo que venga.
Sólo parecerías una pobre exánime, como una marioneta controlada por los desvaríos del alcohol.
- Me da igual, ya no lo soporto, pero tampoco me atrevo, no tengo valor.
- Claro que lo tienes.
- Tengo ganas, muchas, pero sólo la idea de dar un paso hacia delante lo que me da son ganas de vomitar.
- Hazlo.
- No puedo...
- Está bien, adiós.
- ¿Qué haces?
- Irme. No voy a quedarme a ver cómo te deshaces.
No pienso cruzarme de brazos y contemplar cómo te pulverizas.
- ¿¡Y qué pretendes que haga!?
- ¡Levantarte, joder!, sólo levantarte.
Es hora de que dejes de estar tirada en el suelo que el resto del mundo pisa y entierra. Es hora de erguirse hasta que los demás te parezcan pequeños.
- Espera a que vuelva.
- Eso no lo dudes.
Cuando ser valiente es lo único que basta...merece la pena intentarlo.


