18 may 2011

*Onomatopeya de fastidio*

Supongo que la publicación de ciertos textos en este blog ha hecho que le tome un poco de adversión (será que no quiero regodearme en mis propias "desgracias") a una página que antes realmente me agradaba y a la que dedicaba mucha ilusión.
Eso, sumado a una enorme escasez inspirativa, me ha llevado a prácticamente abandonarlo, y es algo que no quiero que ocurra.
También es cierto que tengo un proyecto entre manos del que no sé qué saldrá, pero no es excusa.
Cada vez que abro el blog acabo cerrándolo hastiada al ver como, pese a atesorar (cuánto cariño le tengo) las mismas entradas, va quedándose vacío.
No sé qué hacer.
No quiero borrarlos, y, aunque sería una gran solución, sentiría como que, para colmo, retrocedo.
Me digo: "bueno, venga, inventémonos una bonita historia", y segura estoy de que podría, pero apenas queda en meras intenciones.
Me insisto: "ah, podría hurgar en algo que me haya pasado y que deba reflexionar", y aseguro que en ese aspecto estoy bien cubierta.
Y, como de costumbre en casos de emergencia, leo de todo a todas horas (aunque también es por puro gusto), para que algún párrafo interesante suscite algunas ideas sobre las que sacar algo.
Pero, dios santo, ¿¡por qué no puedo!?.
Me siento literaria y literalmente ausente.
E irónicamente...aquí va un nuevo texto (o restos regurgitados de...nada).
Vaya asco.

16 may 2011

Non c'è cosa più bella.

Siempre suscita ese efecto.
Desearía que esta sensación no acabase nunca.
Es algo que no consigo dilucidar, ni describir, ni dar a entender con alegorías ni metáforas...no obstante, todos lo habéis experimentado.

Ya puedes estar desalentado, rezumando dolor o sintiendo la más intensa felicidad.
Te palpita el corazón dentro y fuera del pecho, la garganta se te oprime, respiras profundo y se te eriza toda la piel.
Tu cuerpo adquiere cadencia, la creación se desvanece, y la melodía efectúa el resto.
Las notas te encauzan hasta un estado catatónico, donde no puedes hacer mas que dejarte llevar.
Todo es emoción: llorar de alegría y reír de pena. Te estremece.
Jamás he sufrido nada semejante hacia cualquier otro elemento de este mundo.
Puedo declarar a ciencia cierta que, desde que tengo uso de razón, idolatro, amo y venero la música.

...Y aún no comprendo cómo hay personas que sencillamente la ignoran.

9 may 2011

¿Has dicho "lucha"?

Yo no lo considero como tal.
Nunca lo haría.
¿No comprendes que ésto es sólo una forma de desahogarme?
¿Que no es a ti a la única que esta situación le hace daño?

¿Qué crees que soy? ¿adivina?
No, hija mía, no...
No esperes que escuche cuando de tu boca no ha salido palabra.
Cuando te encuentras con una puerta cerrada a cal y canto llega un punto en el que decides dejar de buscar la llave.
No tengo ni puñetera idea de cómo es tu vida, y cuando intento conocerla, me impides entrar.
¿Has estado ahí cuando lo he necesitado?. ¿Cuándo?, hazme el favor de refrescarme la memoria...
Casi siempre has venido a mí cuando no has tenido otra alternativa,
y yo no quiero eso.

No es que vaya por la vida de mártir, pero cuando te echan hasta de tu propia casa, poco queda que pensar.
Supongo que desde siempre hemos estado separadas y eso por desgracia no parece que vaya a cambiar.

La que a estas alturas ha de comprender las cosas eres tú, no puedo saber que estás molesta, por haber hecho yo algo inconscientemente, mediante iluminación divina.
Y me he quemado las manos. Muchas veces. Sobretodo contigo.
Así que deja de amurallar tu mundo contra mí, y explícate.

Que seguramente llegando a una edad...haya muchas cosas que acabe terminando por ignorar.

Cuando quieras, dispuesta estoy.
Porque sé que la vida algo te ha hecho cambiar.
Lo que no sé es con qué voy a encontrarme.

28 mar 2011

Se busca exorcista.

Y otro más para ella.

No puedo llegar a entender cómo algunas personas pueden ser tan sumamente miserables con los seres que le rodean.
No comprendo su funcionamiento cerebral, algo debe andar mal ahí dentro.

Me imagino una habitación enorme pintada de rojo intenso con fotos mías en primer plano tachadas con brochetazos de color carmín, rayadas y rotas, esparcidas y destrozadas con rabia hasta más no poder.
Y una caldera enorme en la que se va quemando todo lo que hay de mí.

Lo que espero saber algún día es por qué narices me odia tanto.
Que yo sepa muy pocas veces le he hecho algo malo, y al menos no a conciencia.
Oh, sí, vale, me he teñido el pelo de rojo, oh, pobrecita, se va a morir...
Vamos hombre.

A lo mejor me las estoy dando mucho de protagonista y el problema no es conmigo.
Pero ¿cómo sino te explicas que lo único que ve mal tenga que ver conmigo y lo que a mí se refiere?.
Odia hasta a personas inocentes sólo porque me demuestren un mínimo afecto.
¿Qué pretende? ¿que viva sólo y nada más para estar a sus órdenes?.
¿Es egoísmo?, ¿un rebuscado sentimiento de inferioridad?, ¿rencor?.
Jamás lo entenderé.

Intento que no me afecte. Intento no hacerle caso.
Pero de una manera u otra, siempre consigue hacerme daño.

Mírala...con esa iracunda sonrisa de oreja a oreja...
Réproba enviada del diablo.