25 nov 2010

Insomniac


Nota como te hormiguean los dedos y los pies.
Se te duermen las piernas y sube hasta tus caderas. Te pesan.
La gravedad hace efecto en tu barriga y tu pecho se hunde en el colchón...
Tu cuello anida en la almohada; En tu cabeza, una marea de pensamientos.
Sientes la melodía que produce el roce de los dedos entre las cuerdas y cada golpe en cada tecla...
Y emerge el incesante repiqueteo del segundero del reloj.
Joder, así no hay quien duerma.

19 nov 2010

Ella.


Podría comenzar con un "Érase una vez...", pero es una expresión demasiado gastada para contar una historia como la nuestra.
Bueno, no sé si llamarle historia...
Las historias tienen un fin, y al nuestro aún le queda mucho para llegar.
Tampoco penséis que esto va a ser una descripción cronológica de mi vida...
Ni sé por dónde empezar...
Supongo, que como de costumbre, por el principio.

Hoy es hoy, evidentemente; pero también fue hoy hace aproximadamente catorce años...
A quien le suene esta fecha sabrá ya prefectamente de quien hablo.
Sí, es ella.
La amiga que nadie puede llegar a imaginar.
Llevamos toda la vida juntas. No tengo recuerdos en los que aún no la conociera.
Vale, lo cierto es que sí, pero esos no merecen la pena.

Ella, es una de las mejores personas que creo jamás conoceré.
No ha habido momento malo en mi vida en que ella no estuviera.
Sin siquiera estar.
Es de esos pequeños seres que parecen sacados de tu subconsciente, que tienes presente siempre aunque lleves meses sin verlo, y que, cuando se produce el esperado encuentro...todo está exactamente igual que antes.
Nada cambia. No dejas de quererla ni medio gramo menos.
(Sinceramente, no sé en qué se miden estas cosas).
También efectúa su papel en el lado consciente, no creáis. Siempre dándote su opinión de segunda madre...que por cierto pocas veces le pedía...
(Lo que sí le pedía eran las tareas de clase...pero ese es otro cuento).

Le ha puesto muchísimos ingredientes a mi vida...con ella he crecido,
me he hecho humana.
Ha aportado a mi carácter la picardía que le faltaba.
Fue ella la persona con quien dije mi primera palabrota, a la primera que le hablé del primer chico que me gustó, con la primera que conversé abiertamente de temas sexuales...
E infinidad de cosas que contengan cualquier variante o sinónimo del verbo empezar.

Y diréis: - Sí, la típica amiga de toda la vida... -
Pues no.
Hay sólamente una cosa que se diferencia del resto del tópico de mejor amigo.
Jamás, y sí, digo jamás, nos hemos peleado.
Nunca.
Sólo mostrábamos nuestra disconformidad cuando me ponía nerviosa al no haber quien la levantase de la silla...o cuando a ella le disparataban mis nervios, cosa que actualmente sigue pasando. (Y menos mal).
Hay gente que dice que es porque no nos conocemos del todo, no compartimos tanto, no convivimos...y burradas tales.
Pero os digo que no hay otra persona con la que me sentiría más cómoda.
Lo sabe todo de mí, y me tolera.
Conozco todas sus virtudes y sus no tan numerosos defectos.
Y me siento orgullosa de ella.

Hemos compartido tanto...
Mi muñeca lleva su pulsera...su cuello lleva mi collar...
Su historia lleva la mía y en mis memorias aparecerá la suya.

En fin, tengo tanto que decir de ella que mil vidas se me quedan cortas.

16 nov 2010

Cal y arena.


...Y pese a todo y pese a todos seguimos juntas.
Pese a todo nuestras diferencias encajan.


La evasión disfrazada de imponente chica rubia.
Sencilla, sin máscara ni parafernalias.
Sus infinitas pestañas te conducen hasta un a veces verde esperanza que transmite tranquilidad, seguridad y ganas de arroparla.
Siempre cantando y no siempre sonriendo.

La pequeña y sexy chica polifacética.
Tan clara como que todas sus personalidades exteriores tienen un mismo mundo interno profundo y frágil.
En contra peso, sus inundados ojos negros se adornan con rimmel, en pie de guerra.
Siempre leyendo Neruda y no siempre sin un texto que dedicarle.

Ambas pastel, picante, eutrapelia...siempre cal y arena.
Un conjunto de todo que no me hace pedir nada más.

Y yo...bueno...Yo las tengo a ellas.

2 nov 2010

¿Stop?


¿Por qué?
¿Por qué siempre evito estas situaciones?
Toda escena sentimentalmente comprometida está dispuesta de un enorme cartel luminoso en el que dice claramente: SALIDA.
Así llevo años, y me temo que así seguiré, diciendo excusas baratas como que todo lo serio trae complicaciones.
Sí, las trae, pero merece la pena vivirlas, y no quedarte esperando a vete saber qué.
Llega un momento en la vida en que se necesita algo de estabilidad y alguien que la comparta contigo.
No me reconozco al escribir estas palabras...lo cierto es que no me reconozco desde hace ya un tiempo.
Ya no soy aquella chica espontánea y despreocupada que solía ser.
La gente piensa que sigo siéndolo, pero solo es mi nuevo yo intentando aparentar ser el de siempre.
"Madurar es traicionar tus principios" me dijo un amigo no hace mucho.
Le contesté que estaba de acuerdo, y que por eso no me gustaba nada amanecer de repente dejándome atrás a mi misma.
Una chica que habría superado de un día para otro que el chico que le gustaba pasase de ella...
Cosas de la niñez, supongo.
El caso, es que ahora que quiero, no puedo.
Ahora, cuando realmente soy consciente de todo...me escondo.

Stop. Ceda el paso al raciocinio...
¿Y cuándo daré luz verde a la emoción?