
Apaga la luz, cierra los ojos...y viaja.
Ve a lugares inexplorados, adéntrate allí donde nadie ha estado ni podrá estar.
Dibuja siluetas y crea colores nuevos.
Concéntrate, respira hondo y exhala lentamente el aire que te inunda el pecho.
Siente el escalofrío que sube ligeramente desde tus pies y te recorre la espalda hasta la nuca.
Deja fluir el hormigueo que emerge de tu estómago e invade hasta el mas mínimo resquicio a tu alrededor.
Flota y cede tu cuerpo a la tranquilidad de la locura, otorgándole tu voluntad.
La presión aumenta, los latidos se aceleran, el sudor recorre tu piel.
Inmoviliza las manecillas, detén el tiempo.
Tic-tac, tic, tac...tic...tac: Ha llegado a su destino.
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